Navidad y masculinidad – Reflexiones sobre la vida de José (editado por Jeannette Salazar).

La navidad, generalmente, es temporada de descuentos, regalos y de disfrute de tiempo con familia y amigos; pero podemos reflexionar sobre el verdadero significado de ella y la forma en que se vive en nuestra cultura; reconociendo que podríamos también ser absorbidos por la publicidad y el consumismo.

La verdadera historia se cambia con personajes que no existieron y hechos que no sucedieron, sustituyendo la esencia divina de lo que pasó, por datos vacíos que se convierten en íconos publicitarios; llámense Santa Claus, reyes magos con nombres específicos, duendes que fabrican juguetes, etc.

Sin ninguna dificultad lo que la Biblia enseña sobre la navidad poco a poco se diluye en algo ficticio, con fines lucrativos.
Si algunos pueden sustituir la misma Palabra de Dios en cuanto a la historia de la navidad, igualmente otros pueden levantar la voz y protestar por definiciones y conceptos que determinan el estilo de vida según la Biblia, y pretender cambiarlo hasta convertirse en temas llevados a las plataformas de discusión más formales que existen.
Para citar un ejemplo de esta “evolución de pensamiento o teorías novedosas”, tomemos el tema de la masculinidad.
Masculinidad tiene una definición de diccionario que dice así:

“Conjunto de características consideradas propias de un hombre”.

Igualmente “Femineidad”, es el conjunto de características consideradas propias de una mujer. Pero, con el tiempo, estos conceptos están” modificándose”.
La Biblia como autoridad en definiciones de comportamiento, también incluye el modo de vida que debemos tener y provee la guía para mantenernos firmes, aún con el mundo alrededor nuestro modificando lo establecido en ella.

¿Cuántos hombres hay que estén dispuestos a ser hombres de acuerdo a la Palabra de Dios en estos días?

¿Cuántos hombres hay que llegan a la madurez física pero no alcanzan la madurez espiritual y emocional que los convierta en verdaderos “hombres”?

En la Biblia encontramos en José, el esposo de María, un ejemplo verdaderamente asombroso de masculinidad.

José, en primer lugar, era descendiente del rey David como vemos en el capítulo 1 del libro de Mateo, estaba en la línea real que Dios mismo prometió bendecir para siempre, y a través de la cual vendría el Mesías.
En segundo lugar, estaba comprometido (prácticamente casado) con María, quien era una virgen para entonces. Los compromisos en esta época, eran considerados como matrimonios; lo que faltaba era que José tuviera listo un hogar para su esposa.

Es durante este tiempo que leemos en el evangelio de Lucas en el capítulo 1:26-38 (LBLA),

“Y al sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre que se llamaba José, de los descendientes de David; y el nombre de la virgen era María.Y entrando el ángel, le dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor está contigo; bendita eres tú entre las mujeres.Pero ella se turbó mucho por estas palabras, y se preguntaba qué clase de saludo sería éste.Y el ángel le dijo: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios.Y he aquí, concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús.Este será grande y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto, puesto que soy virgen?Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso lo santo que nacerá será llamado Hijo de Dios.Y he aquí, tu parienta Elisabet en su vejez también ha concebido un hijo; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril.Porque ninguna cosa será imposible para Dios.Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia.”

Nótese que ella nunca rehusó o rechazó el anuncio del ángel. El Hijo del Dios vivo, Dios encarnado (Juan 1:1), aquel del cual los profetas hablaron, el Mesías prometido, el cordero de Dios que quita los pecados del mundo, vendría a su vientre! Cuán infinito y abrumador debió haber sido esto para María!
Pero había un problema — ¿Cómo decirle esto a José? ¿Creería que un ángel se le reveló para anunciarle que concebiría de manera sobrenatural un hijo, y no solo un hijo, pero el Mesías mismo, Dios mismo? ¿La abandonaría?
No es mencionado en las Escrituras, pero podría pensarse que José se perturbó con la noticia. No obstante la amaba y “siendo un hombre justo y no queriendo difamarla [públicamente así como la ley requería en caso de infidelidad], quiso abandonarla [divorciarla] en secreto.” (Mateo 1:19, LBLA).
Se nos muestra a un hombre que en vez de difamar a su esposa escogió mostrarle misericordia y gracia a ella, compartiendo así la vergüenza y el rechazo público que recibirían por el pueblo.
Pensemos por un momento cómo se sentía José mientras leemos Mateo 1:18 (LBLA),

“Y el nacimiento de Jesucristo fue como sigue. Estando su madre María desposada con José, antes de que se consumara el matrimonio, se halló que había concebido por obra del Espíritu Santo.”

Antes de que se consumara el matrimonio – antes que se unieran en carne y espíritu ya estaba embarazada! Considera el hecho que por alrededor de 400 años Dios mantuvo silencio y no había mandado ni un solo profeta a Israel; que los judíos habían sido dispersados y conquistados por los romanos, y todo sin una sola palabra proveniente de Dios. Y de repente un ángel visita a María. para anunciarle la venida del Mesías a través de ella? Ciertamente esto era muy difícil de entender y asimilar para José. Sin embargo, él no actuó como hombres injustos hubieran actuado. Es por esta razón que el ángel visitó a José y no a María.. José estaba perturbado en verdad.
Mateo 1:20-23, LBLA,

“Pero mientras pensaba en esto, he aquí que se le apareció en sueños un ángel del Señor, diciendo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque [“porque” es una palabra muy importante a la que siempre debería ponérsele mucha atención] lo que se ha engendrado en ella es del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque El salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había hablado por medio del profeta, diciendo: HE AQUI, LA VIRGEN CONCEBIRÁ Y DARÁ A LUZ UN HIJO, Y LE PONDRÁN POR NOMBRE EMMANUEL, QUE TRADUCIDO SIGNIFICA: DIOS CON NOSOTROS.”

Gabriel no visitó a María una segunda vez para tranquilizarla acerca de José, él vino directamente a él por dos cosas:
1- para confirmar el relato de María acerca de su visitación
2- para recordarle su deber como hombre y esposo
Note que el ángel nunca citó el Antiguo Testamento a María, sólo a José. La razón por la que se enfatiza esto es porque aunque María era verdaderamente “muy favorecida” por el hecho de llevar en su vientre al Salvador del mundo, fue José el que necesitaba ser tranquilizado y asegurado de que lo que su esposa le contó era verdad. El ángel confirmó el relato citando una porción del Antiguo Testamento que sería cumplida a través de su joven esposa.
Pero la parte que cautiva más está en el versículo 24,

“Y cuando despertó José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer,” o “recibió a su mujer” según la versión Reina Valera.


Tomó consigo a su mujer
. íCuán asombroso fue eso! A José no le importó el escarnio público que tendrían que aguantar probablemente toda su vida. Tomó consigo a su mujer, o en otras palabras, la llevó a su hogar y su reputación probablemente fue dañada ante los demás por tomar a una mujer que, según pensarían ellos, le fue infiel a José. Lo mismo quizás sucedió con la familia de María. Fueron expuestos a vergüenza todos los días de su vida, aun durante el ministerio de Jesús. En Juan 8:41, donde Jesús le dice a un grupo de judíos que no son hijos de Abraham pero mas bien son hijos del diablo porque no viven por fe como Abraham, ellos le responden,

“Nosotros no nacimos de fornicación.”

Y eso no es todo, José decidió no consumar el matrimonio hasta después que ella hubiera dado a luz a Jesús. El sacrificó su deseo por su esposa ahora que estaban casados por el alivio, consuelo y beneficio de María, y también porque no se atrevía a tocarla mientras Dios mismo en la carne se formaba dentro de ella, hueso por hueso, ligamento por ligamento, tejido por tejido.
Los hombres verdaderos tienen el mejor interés de sus esposas en mente siempre. Ellos están listos a sacrificar sus propios intereses por los de su esposa.

María probablemente podría haber estado devastada si José no le creyera su relato. Probablemente el habría comenzado a distanciarse de ella. Sin embargo, después que el ángel Gabriel visitó a José también, fue con ella, “tomó consigo a su mujer,” la tomó como su esposa con todo el amor que siempre le tuvo y de la frase, “tomó consigo a su mujer,” puede asumirse que significa: “María, creo todo lo que me contaste. El ángel se me reveló y me confirmó todo. Te amo y te tomaré a mí mismo. Seré tu soporte y tu consuelo. No temas porque estoy aquí.”

Fue a José que el ángel citó el Antiguo Testamento para confirmar el nacimiento sobrenatural del Mesías, puesto que conocía las Escrituras, José fue confrontado como cabeza de esta nueva familia. Fue a él a quien el ángel mandó que tomara para sí su rol como hombre y fuera a su mujer, fue José quien nombró al niño, no María.

Vemos a un ángel apareciendo a José una segunda y hasta una tercera vez en Mateo 2:13-15, 19-23 (LBLA),

“Después de haberse marchado ellos, un ángel del Señor se le apareció a José en sueños, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto, y quédate allí hasta que yo te diga; porque Herodes va a buscar al niño para matarle.Y él, levantándose, tomó de noche al niño y a su madre, y se trasladó a Egipto; y estuvo allá hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor habló por medio del profeta, diciendo: DE EGIPTO LLAME A MI HIJO….Pero cuando murió Herodes, he aquí, un ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto, diciendo: Levántate, toma al niño y a su madre y vete a la tierra de Israel, porque los que atentaban contra la vida del niño han muerto. Y él, levantándose, tomó al niño y a su madre, y vino a la tierra de Israel. Pero cuando oyó que Arquelao reinaba sobre Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allá; y advertido por Dios en sueños, partió para la región de Galilea; y llegó y habitó en una ciudad llamada Nazaret, para que se cumpliera lo que fue dicho por medio de los profetas: Será llamado Nazareno.”


El ángel aparece a José tres veces y lo hace porque él es el líder. No se aparece a María para decirle “levántate y huye a Egipto,” él se lo dice a José quien tenía que guiar a su esposa y a quien legalmente era su hijo. Debía protegerlos en su estadía, proveer para ellos sustento y seguridad, para lo cual tendría que buscar alguna clase de trabajo. Muchas noches debe haberse mantenido despierto durante su viaje, meditando en lo que estaba sucediendo. Tuvo que hacer lo mismo cuando le fue ordenado regresar a Israel. Podría ser que pasara frío, hambre, falta de sueño y cansancio. Aun vemos que tuvo miedo de ir cuando oyó que Arquelao reinaba sobre Judea, probablemente intercedió ante Dios para que no fueran expuestos al peligro en Judea y le fue, ordenado a ir a Galilea.
Tuvo que buscar donde alojarse también para que de esta manera “se cumpliera lo que fue dicho por medio de los profetas: Será llamado Nazareno” fue y “partió para la región de Galilea; y llegó y habitó en una ciudad llamada Nazaret.”
Verdaderos hombres siempre son obedientes a Dios.

Quizás José era muy joven, pero su masculinidad fue puesta a prueba aún a su corta edad.

Después de recibir las órdenes del ángel, planeó rutas, proveyó todo lo necesario, se armó de valor y asumió toda la responsabilidad que le fue encomendada: cuidar del mismo Dios hecho carne en su joven esposa.

José es uno de los pocos de los se puede decir que es “un hombre justo” (Mateo 1:19).

Esta navidad recuerda a José, el hombre que se comportó como tal. Quien asumió el papel que determina la verdadera masculinidad y de quien podemos aprender que con la ayuda de Dios, no importan los esquemas sociales, comerciales y/o religiosos; un hombre de Dios es gobernado por El.

Esta navidad comprométete a ser un hombre justo, un verdadero hombre.
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